No la pasó bien el Barcelona en el estadio de Juegos Mediterráneos. Le costó quebrar al Almería que, contra los pronósticos iniciales, prefirió el resguardo antes que el ataque. Dos veces estuvo abajo el Barcelona, aunque la segunda vez fue por un gol en contra de Puyol. Para rescatar el empate, siempre dijo presente Lionel Messi, autor de los dos goles del Barça, en respuesta al entrenador rival, Juan Manuel Lillo, quien en la previa había dicho que Leo “hace jugaditas”.
Si la mezquindad del Almería tuvo éxito, se debió al autogol de Puyol, la expulsión de Ibrahimovic y la lucidez del arquero Diego Alves, quien le sacó varias oportunidades a Messi. Claro que el brasileño no pudo bloquear el tiro libre con precisión de cirujano, con la elevación justa para pasar la barrera y después caer de manera inmediata, que Leo ejecutó con maestría. Ni tampoco pudo con la aparición de Leo para aprovechar el error de un despeje rival y así poner el 2-2. Al más puro estilo de goleador, ese segundo tanto que salvó al Barça de irse como perdedor.
Nunca es bueno perder, pero el empate tampoco fue un resultado óptimo para Leo y compañía. Es que como el Real Madrid ganó, pasó a hacerle compañía al Barcelona en la cima de la Liga. Los dos goles le sirvieron a Messi para volver a ser el Pichichi del certamen en soledad, gracias a sus 19 conquistas.




La Selección argentina no brilla, está lejos de hacerlo, aunque en el triunfo por 1-0 contra Alemania logró imponer algunas muestras de mejoría para descontracturar el panorama poco alentador que rodea desde las Eliminatorias al equipo que dirige Maradona. Lionel Messi no pudo desenvolver su imagen imponente, aunque en ese momento del buen andar del equipo generó peligro al tener la pelota cerca de los defensores rivales. Sin experimentar un cambio profundo, Argentina venció a un rival de su misma talla. Leo, aunque sea, se sacó la espina de enfrentar a los alemanes y ganó minutos en compañía de Higuaín, quien seguramente será su compañero de ataque en el Mundial.












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