No se siempre se puede ganar todo, una lección amarga que el Barcelona de Guardiola ya asimiló. Eliminado de la Champions League, la recuperación ya se puso en marcha con los goles de Lionel Messi y con la goleada 4-1 al Villarreal, en El Madrigal, que sirve para sostenerse en la cima de la Liga, el objetivo por el que va el equipo. Leo cortó ese breve período de abstinencia goleadora y abrió y cerró el contundente triunfo blaugrana -Xavi y Bojan completaron la goleada-, en un territorio que suele ser complicado para el Barça.
Los buitres que ya se regocijaban y hasta se aventuraban a predecir que la cachetada del Inter afectaría el estado de ánimo de Lionel Messi y el Barcelona, pueden ir desarmando sus teorías agoreras. Leo no sólo se recompuso, sino que también logró afianzarse en el objetivo de la Bota de Oro, con 42 goles en la temporada.


El Barcelona estuvo a segundos de poder festejar su primer título en la era Guardiola, en un Camp Nou que ya palpitaba el alirón, pero el gol sobre la hora de Llorente puso las cosas 3 a 3 y aplazó la fiesta blaugrana en la Liga española, al menos por una semana más. Lionel Messi ya se había ido reemplazado cuando cayó el empate final del Submarino Amarillo.














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