No importó que arrancara en el banco de suplentes, Lionel Messi ingresó en el complemento y barnizó la victoria 4-2 sobre el Mallorca, al ejecutar un penal, ya que sin la presencia de Eto´o él es el único encargado. Después de no poder contra el Rubin Kazan y el Osasuna, ganar era clave para volver a sumar de a tres puntos y mantener la luz de ventaja sobre el Real Madrid en la Liga. Además, la Pulga volvió al gol, tras una serie de partidos en blanco.

Llegó la jornada en la que Guardiola decidió que el rosarino necesitaba un descanso, luego de varias seguidillas de encuentros consecutivos que lo desgastaron, especialmente aquel viaje a Sudamérica por las Eliminatorias. Leo esperó en el banco, en compañía de Dani Alves, Iniesta y Xavi, y entró a los 5 minutos del segundo tiempo, con el partido 3-1. Un tiempo le alcanzó para enviar un centro peligroso que conectó Ibrahimovic, fabricar una chilena que se fue por encima del travesaño y certificar el triunfo con el lanzamiento del penal que le había cometido al sueco. Puso el 4-1 y después descontó el Mallorca para el 4-2 definitorio. No pudo representar en esos 40 minutos toda su magnitud, pero se las arregló para generar algo.

Todavía sigue sin reaparecer la imagen fulgurante de Leo -demasiado golpeado tras su última participación con Argentina, el virus Maradona, como lo llaman algunos medios-, pero, de a poco, va queriendo volver a ponerse en marcha para ser el mejor Messi. El Barcelona sigue puntero en la Liga, pero el Real Madrid no le pierde el pulso, a sólo una unidad de diferencia. Leo alcanzó los siete festejos en la competencia local y se posicióno, junto a Ibra, como el máximo anotador del equipo blaugrana.