El Barcelona continuó con su ritual de victorias ante el Real Madrid y, casi cantado, lo hizo con un gol de Lionel Messi, encargado de la apertura del triunfo que terminó 2-0. La Pulga apareció para volver a amargar al Santiago Bernabéu, escenario en el que ya señaló tres goles, tras un genial pase de Xavi. Fue el séptimo que le marcó a sus ya hijos merengues. En las últimas dos temporadas, el Barcelona se quedó con los cuatro derbys y en tres de ellos festejó Lionel, como para confirmar su paternidad.
Como en los últimos encuentros, Messi no estuvo atado a la banda derecha, sino que se movió por todo el frente ofensivo. De entrada, la intención de los madridistas fue pararlo con alguna que otra patada. Sergio Ramos lo trató de ablandar con un manotazo en la cara. Sólo consiguió que Leo pisara el acelerador para irse directo al gol en la jugada siguiente. Porque en esa misma falta, Leo se mostró rápido como receptor para agilizar la salida y combinó con Xavi para dar el primer golpe. En la segunda parte, Casillas le iba a rechazar otro par de buenas oportunidades a Lionel.
La batalla por el honor fue otra vez para el Barça, que ahora se escapa como único líder de la Liga, tres puntos por encima del Real Madrid. Messi pasó a ser el dueño provisorio de la Bota de Oro, por encima de Rooney. Sin goles de Higuaín ni de Cristiano Ronaldo, Leo salió más que airoso en el duelo de goleadores y enfatizó su condición de Pichichi en la Liga. Números redondos, perfectos, para el Barça y para Leo Messi, superiores por dónde se los quiera mirar.